Cuando hablamos de un desprendimiento de retina, no hay tiempo que perder. El tratamiento es siempre una cirugía de urgencia. El objetivo es claro y directo: volver a colocar la retina en su sitio para evitar que la visión se pierda para siempre. Dependiendo de la gravedad y las características del desprendimiento, un especialista en salud ocular decidirá entre opciones como la vitrectomía, el cerclaje escleral o la retinopexia neumática.
¿Qué es exactamente un desprendimiento de retina y por qué es una emergencia?
Imagina que tu ojo es una cámara de fotos de alta tecnología. La retina sería el sensor que capta la luz y la convierte en las imágenes que tu cerebro ve y entiende. Es una capa de tejido finísima, casi como papel de seda, que tapiza el fondo del ojo. Su trabajo es indispensable para tener una visión nítida.
Un desprendimiento de retina ocurre cuando esta capa vital se separa de la pared posterior del ojo. Es como si el papel tapiz de una habitación empezara a despegarse. Al separarse, la retina pierde el contacto con los vasos sanguíneos que le suministran oxígeno y nutrientes, y sin ellos, simplemente no puede funcionar.
Si esta situación no se corrige de inmediato, las células nerviosas de la retina empiezan a dañarse de manera irreversible. Por eso, un desprendimiento de retina se considera una emergencia médica absoluta. Cada minuto, cada hora que pasa, es crucial. Cuanto más tiempo esté la retina desprendida, mayor es el riesgo de que la pérdida de visión sea permanente.
Señales de alerta: ¿Cómo saber si algo anda mal?
Aprender a reconocer los síntomas a tiempo es tu mejor defensa. Estas señales pueden aparecer de golpe y nunca, bajo ninguna circunstancia, deben ignorarse. Son la alarma de que algo grave está ocurriendo en tu salud visual.
Para que puedas identificarlas fácilmente, aquí tienes un resumen de los síntomas clave.
Tabla: Señales de alerta del desprendimiento de retina
| Síntoma | Descripción | Qué hacer de inmediato |
|---|---|---|
| "Moscas volantes" súbitas | Un aumento repentino y masivo de puntitos, hilos o manchas que flotan en tu visión (miodesopsias). | Buscar atención oftalmológica de urgencia. No esperar a ver si desaparecen. |
| Destellos de luz | Ver ráfagas de luz o "relámpagos" en la visión periférica, como si alguien estuviera tomando fotos (fotopsias). | Acudir a un oftalmólogo especialista en retina lo antes posible, idealmente el mismo día. |
| Una sombra o cortina | La sensación de que una cortina oscura o gris está cubriendo parte de tu campo visual, avanzando lentamente. | Esto es una señal crítica. Ir a urgencias oftalmológicas sin demora. |
| Visión borrosa o distorsionada | Una pérdida de agudeza visual repentina y marcada, como si vieras a través de agua, sin una causa obvia. | Contactar a un especialista en retina de inmediato. |
Ignorar estas señales puede tener consecuencias devastadoras para tu vista. Actuar con rapidez es lo único que puede cambiar el pronóstico.
Actuar rápidamente ante estos síntomas no es una sugerencia, es una necesidad. La intervención temprana es el factor más importante para preservar la visión y lograr un resultado exitoso después del tratamiento.
¿Quiénes corren mayor riesgo?
Aunque a cualquiera le puede pasar, hay ciertos factores que aumentan bastante las probabilidades de sufrir un desprendimiento de retina. Conocerlos te ayuda a estar más alerta y cuidar mejor de tu salud visual.
Las personas con mayor predisposición son:
- Miopía alta: Quienes necesitan lentes con mucha graduación para ver de lejos son mucho más propensos. En México, el desprendimiento de retina es una emergencia crítica, y en ciudades como Monterrey, donde hay muchos casos de miopía, el riesgo es mayor. De hecho, cerca del 80% de los desprendimientos de retina en personas menores de 60 años ocurren en miopes, sobre todo con más de 3 o 4 dioptrías. Si quieres profundizar, puedes leer más sobre la fisiología del desprendimiento de retina en este artículo.
- Antecedentes familiares: Si tu papá, mamá o hermanos han tenido uno, tu riesgo aumenta.
- Cirugía ocular previa: Operaciones como la de cataratas pueden, en algunos casos, incrementar las probabilidades.
- Golpes fuertes en el ojo: Un traumatismo directo puede causar desgarros en la retina que terminen en un desprendimiento.
- Pacientes con diabetes: La retinopatía diabética debilita los vasos sanguíneos y puede crear tejido cicatricial que jala la retina hasta desprenderla.
Si te encuentras en alguno de estos grupos, las revisiones oftalmológicas periódicas no son opcionales, son indispensables. Detectar un simple desgarro a tiempo puede permitir tratarlo con láser en el consultorio, evitando así que se convierta en un desprendimiento completo y te lleve a una cirugía mayor.
¿Cómo se realiza la cirugía para reparar la retina?
Una vez que se diagnostica un desprendimiento de retina, el tiempo es oro y la única solución es la cirugía. El objetivo de cualquier tratamiento para desprendimiento de retina es siempre el mismo: volver a colocar la retina en su lugar y sellar el desgarro para que no vuelva a desprenderse.
Piensa en ello como si un tapiz se hubiera despegado de la pared. No basta con volver a pegarlo; hay que asegurarse de que el punto débil que causó el problema quede reforzado para que no vuelva a ocurrir. Para lograr esto, los especialistas en retina tenemos varias técnicas quirúrgicas, y la elección depende por completo de las características de tu caso: dónde está el desgarro, qué tan grande es y cuánto tiempo lleva desprendida la retina.
Este pequeño árbol de decisión te puede ayudar a entender mejor cuándo los síntomas que percibes son una señal de alarma.

Como puedes ver, si de repente notas destellos de luz o una sombra que avanza como una cortina, no hay tiempo que perder. Llama a un especialista de inmediato.
Retinopexia neumática: la burbuja que cura
La retinopexia neumática es la opción menos invasiva. Imagina que necesitas sostener un parche en el techo mientras se seca. Una solución ingeniosa sería usar un globo inflado para que haga presión hacia arriba. Así funciona esta técnica.
El cirujano inyecta una pequeña burbuja de un gas especial directamente en el globo ocular. Como el gas es más ligero que el líquido ocular, la burbuja sube y presiona suavemente la retina contra la pared del ojo, cerrando el desgarro. Para que la reparación sea permanente, se utiliza láser o crioterapia (congelación) para "soldar" los bordes del desgarro.
¿Cuándo es la mejor opción?
- Cuando hay un solo desgarro en la parte superior del ojo, ya que la burbuja flota naturalmente hacia arriba.
- En casos de desprendimientos pequeños y no complicados.
- Si el ojo está, en general, sano y sin otras complicaciones de salud ocular.
Su gran ventaja es que es un procedimiento ambulatorio que se puede hacer en el consultorio, evitando una cirugía mayor. Eso sí, el éxito depende mucho de la colaboración del paciente, pues es crucial mantener la cabeza en una posición específica durante varios días para que la burbuja haga su trabajo.
Cerclaje escleral: un cinturón de seguridad para tu ojo
El cerclaje escleral funciona, literalmente, como un cinturón de soporte que se coloca alrededor del ojo. El cirujano sutura una banda delgada de silicón en la esclera (la capa blanca y externa del ojo).
Esta banda ejerce una leve presión hacia adentro, acercando la pared del ojo a la retina desprendida y aliviando la tensión que el gel vítreo pueda estar causando. Una vez que la retina está en su sitio, se sellan los desgarros con crioterapia o láser.
El cerclaje escleral es una técnica de eficacia comprobada, especialmente en pacientes más jóvenes, con miopía alta o cuando el desprendimiento fue causado por un golpe. Su función es dar un soporte estructural duradero al ojo.
Aunque es una técnica con décadas de éxito, la recuperación puede ser un poco más larga que con otros métodos, pero ofrece una solución robusta y definitiva para ciertos tipos de desprendimiento.
Vitrectomía: una microcirugía de alta precisión
La vitrectomía es la técnica más avanzada y versátil que tenemos hoy en día. Piénsalo como una "limpieza" interna del ojo, realizada con una precisión increíble. A través de microincisiones, el cirujano introduce instrumentos diminutos para remover el vítreo, ese gel transparente que rellena el globo ocular.
El vítreo suele ser el culpable, ya que al encogerse con la edad, jala de la retina hasta romperla. Una vez que se retira, el cirujano tiene acceso directo para aplanar la retina, eliminar cualquier tejido cicatricial y sellar los desgarros con láser. Para terminar, el ojo se rellena con una burbuja de gas o aceite de silicón que mantendrá la retina en su sitio mientras cicatriza.
La vitrectomía es la cirugía de elección en estos casos:
- Hay múltiples desgarros o están en zonas de difícil acceso.
- El desprendimiento es complejo, extenso o antiguo.
- Existe una hemorragia vítrea (sangre) que impide ver la retina.
- Hay tejido cicatricial que está tirando de la retina.
La urgencia es un factor clave. Estadísticas en Nuevo León muestran que, sin tratamiento, un desprendimiento puede causar ceguera en hasta el 50% de los casos avanzados. Sin embargo, con una cirugía oportuna y experta, la probabilidad de salvar la visión supera el 90%. Puedes leer más sobre la importancia de actuar a tiempo en este informe.
Para ayudarte a visualizar mejor estas opciones, hemos creado una tabla comparativa simple.
Comparativa de tratamientos quirúrgicos para desprendimiento de retina
| Técnica Quirúrgica | Ideal para | Ventaja principal | Tipo de anestesia |
|---|---|---|---|
| Retinopexia Neumática | Desgarros únicos y superiores, poco extensos. | Mínimamente invasiva, se hace en consultorio. | Local |
| Cerclaje Escleral | Pacientes jóvenes, miopes, desprendimientos por trauma. | Soporte estructural externo y duradero. | Local o general |
| Vitrectomía | Casos complejos, desgarros múltiples, hemorragias. | Altamente precisa y versátil para cualquier caso. | Local o general |
Como puedes ver, cada técnica tiene su momento y su lugar. La decisión final siempre se basará en un análisis detallado de tu ojo para garantizar el mejor resultado posible y, sobre todo, para proteger tu visión.
El proceso de recuperación después de la cirugía de retina
Haber superado la cirugía de retina es un gran logro, pero es solo el primer paso en el camino para recuperar tu visión. El proceso que sigue, el postoperatorio, es tan crucial como la intervención misma. Es una fase donde tu disciplina y cuidado son los verdaderos protagonistas para asegurar el mejor resultado posible.

Durante las primeras semanas, es completamente normal sentir molestias, ver el ojo rojo o tener la visión borrosa. No te alarmes. Tu ojo se está recuperando de una microcirugía muy delicada, y estos síntomas son parte natural del proceso de sanación. Lo más importante ahora es seguir al pie de la letra cada indicación de tu especialista.
Cuidados postoperatorios: la clave del éxito
La recuperación de un desprendimiento de retina tratamiento quirúrgico exige un compromiso total. Cada indicación que te damos tiene una razón de ser, diseñada para proteger la reparación que hicimos y optimizar la cicatrización. El éxito del procedimiento depende, en gran medida, de tu constancia durante este tiempo.
Los pilares de una buena recuperación son bastante directos:
- Reposo relativo: Debes evitar cualquier actividad que implique un esfuerzo físico importante. Nada de levantar objetos pesados, agacharse bruscamente o hacer ejercicio intenso. El objetivo es mantener estable la presión intraocular.
- Higiene ocular: Es fundamental mantener el ojo operado limpio y a salvo. Te pediremos usar un parche protector, sobre todo al dormir, para evitar que te golpees o te frotes el ojo sin darte cuenta.
- Evitar la contaminación: Durante las primeras semanas, olvídate de nadar en albercas o en el mar. También es muy importante que evites que te entre agua y jabón en el ojo al bañarte.
El rol fundamental de las gotas oftálmicas
Las gotas que te recetaremos son tus aliadas más importantes en la recuperación. No son opcionales, son una parte esencial del tratamiento. Por lo general, te daremos una combinación de gotas antibióticas para prevenir infecciones y antiinflamatorias para bajar la hinchazón y aliviar el dolor.
Seguir el horario de aplicación de las gotas con precisión militar es fundamental. Omitir dosis o dejar el tratamiento antes de tiempo puede traer complicaciones serias, como infecciones o una inflamación excesiva, que pongan en riesgo el resultado de la cirugía.
Un pequeño pero vital recordatorio: lávate siempre muy bien las manos antes de aplicar las gotas y ten mucho cuidado de que la punta del frasco no toque tu ojo ni ninguna otra superficie. Así evitas contaminar el medicamento y proteges tu ojo de bacterias.
La postura de la cabeza: el secreto de la burbuja de gas
Si en tu cirugía usamos una burbuja de gas (algo muy común en la vitrectomía y la retinopexia neumática), una de las indicaciones más estrictas será mantener una postura específica de la cabeza. Créeme, esto no es una simple sugerencia, es una orden médica de máxima importancia.
Piensa en la burbuja de gas como un "andamio" interno que mantiene la retina en su sitio, presionada contra la pared del ojo, mientras el desgarro cicatriza. Como el gas es más ligero que el líquido ocular, siempre flota hacia arriba. Por eso, tu médico te indicará la posición exacta (boca abajo, de lado) que debes mantener la mayor parte del día y de la noche.
¿Por qué insistimos tanto en la postura?
- Presión correcta: La postura asegura que la burbuja esté empujando justo sobre el área del desgarro, que es donde más se necesita.
- Sellado efectivo: Mantener esta presión constante permite que el tratamiento con láser o frío (crioterapia) cree una cicatriz fuerte y permanente que selle el desgarro.
- Prevención de complicaciones: Una postura incorrecta puede hacer que la burbuja se mueva y toque el cristalino, acelerando la formación de cataratas, o que aumente peligrosamente la presión intraocular.
Esta disciplina postural puede durar desde unos pocos días hasta un par de semanas. Sí, sabemos que puede ser incómodo y agotador, pero tu esfuerzo es directamente proporcional a las probabilidades de éxito de la cirugía. Cumplir con esta indicación es, sin duda, uno de los factores más decisivos para lograr una recuperación visual completa y duradera.
Qué esperar después de la cirugía: expectativas realistas y posibles complicaciones
Después de una operación de retina, es normal que sientas una mezcla de ilusión y nerviosismo. Hablemos claro sobre lo que realmente puedes esperar. El primer gran objetivo, el más importante de todos, es anatómico: volver a pegar la retina en su sitio. Con esto, buscamos "salvar el ojo" y evitar que se pierda por completo.
Ese es el primer round ganado. Sin embargo, que la retina esté pegada no siempre significa que volverás a ver al 100% como antes. La calidad final de tu visión va a depender de detalles muy específicos de tu caso.
La recuperación visual es un camino largo, a veces de meses. No te desesperes si al principio ves muy borroso o distorsionado, es una parte completamente normal del proceso de sanación.
¿Cuánta visión voy a recuperar?
Esta es, sin duda, la pregunta del millón. La respuesta no es única para todos y depende de dos factores clave: cuánto tiempo pasó con la retina desprendida y, sobre todo, si la mácula (la pequeña zona responsable de tu visión fina y de detalle) llegó a desprenderse.
Si actuamos a tiempo y la mácula nunca se desprendió, las probabilidades de recuperar una visión útil y nítida son altísimas. Muchos pacientes vuelven a ver casi como antes. Pero si la mácula sí se vio afectada, aunque fuera por poco tiempo, la recuperación puede ser más limitada y la visión central podría no volver a ser tan perfecta.
Nuestro objetivo es que recuperes una visión funcional. Queremos que puedas leer, que te sientas seguro al manejar y que reconozcas las caras de tus seres queridos. Aunque no se recupere la perfección, el tratamiento busca devolverte la mayor calidad de vida posible, y en la inmensa mayoría de los casos, lo logramos.
Es crucial entender esto: el éxito de la cirugía se mide primero en salvar el ojo. La recuperación de la visión viene después. La paciencia, en esta etapa, es tu mejor aliada.
Complicaciones que debemos tener en el radar
Aunque hoy en día las cirugías son increíblemente seguras, ningún procedimiento está 100% libre de riesgos. Un equipo con experiencia, como el nuestro, se apoya en la mejor tecnología y en un seguimiento riguroso para reducir estos riesgos al mínimo, pero es importante que los conozcas.
Estas son las complicaciones más comunes y cómo las manejamos:
- Formación de cataratas: Es muy común, sobre todo después de una vitrectomía, que el cristalino se nuble y se forme una catarata más rápido de lo normal. No es un fallo de la operación, sino una consecuencia casi esperada. La buena noticia es que tiene fácil solución: una cirugía de catarata de rutina, que es muy segura y devuelve la claridad a la visión.
- Cambios en la presión del ojo: La presión intraocular puede subir o bajar un poco después de la cirugía. Es algo que vigilamos de cerca en cada revisión. Si ocurre, normalmente lo controlamos con unas gotas hasta que todo vuelve a la normalidad.
- Que la retina vuelva a desprenderse: La tasa de éxito de la primera cirugía supera el 90%, pero en un pequeño porcentaje de casos, la retina puede volver a soltarse. Esto suele pasar por la formación de tejido cicatricial que tira de ella. Si llegara a suceder, normalmente se requiere una segunda cirugía para solucionarlo definitivamente.
Tu papel en la recuperación es fundamental. Si de repente notas que tu visión empeora, ves más "mosquitas volantes" de lo normal o aparece una nueva sombra, no lo dudes y contacta a tu especialista de inmediato. Estar alerta nos ayuda a actuar a tiempo para proteger tu vista.
Elegir un especialista en retina en Monterrey
Ya que hemos recorrido qué es un desprendimiento de retina, cómo se trata y qué esperar de la recuperación, llegamos a la decisión más importante de todas: ¿en quién vas a confiar tu vista? Elegir al especialista no es un detalle menor; es, sin exagerar, el factor que puede definir el éxito de todo el proceso. En Monterrey, el primer paso para proteger tu visión es buscar a un retinólogo certificado y con experiencia probada en el campo de la salud ocular.

Un tratamiento para desprendimiento de retina es una de las cirugías más delicadas que existen en la oftalmología. No se trata solo de la destreza con el bisturí, sino de un diagnóstico preciso desde el primer minuto y un plan quirúrgico pensado exclusivamente para tu ojo. Por eso, necesitas a un experto que no solo conozca las técnicas de memoria, sino que viva y respire la resolución de problemas de retina.
¿Qué buscar en un retinólogo de confianza?
Elegir al médico correcto puede ser abrumador, sobre todo cuando el tiempo apremia. Para simplificarlo, concéntrate en estos tres pilares que todo especialista de primer nivel debe ofrecerte.
- Experiencia comprobada y certificación: Busca a un oftalmólogo que sea subespecialista en retina y vítreo. Esto te garantiza años de formación enfocada en microcirugía ocular. Revisa sus credenciales y, si puedes, los testimonios de otros pacientes. La experiencia en casos complicados es un indicador clave de su capacidad para manejar cualquier imprevisto.
- Tecnología de punta para diagnóstico y cirugía: Los resultados en retina dependen directamente de la tecnología utilizada. Un especialista de vanguardia cuenta con equipos como la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) para un diagnóstico milimétrico y láseres de última generación que hacen las cirugías más precisas y seguras.
- Un enfoque humano y comunicación clara: La técnica es vital, pero el trato humano es lo que te da la tranquilidad que necesitas. Necesitas un médico que se tome el tiempo de explicarte qué está pasando, qué opciones tienes y qué puedes esperar, sin usar un lenguaje que no entiendas. Una comunicación abierta y empática reduce la ansiedad y te convierte en parte activa de tu recuperación.
Un buen retinólogo no solo opera tus ojos; te acompaña, te escucha y se asegura de que entiendas cada paso del camino. Esta confianza es fundamental para atravesar un proceso tan delicado con la mayor serenidad posible.
El Dr. Michael Rod: tu aliado para recuperar la visión
En la Clínica Oftalmológica del Dr. Michael Rod, entendemos que tu visión es tu tesoro más preciado. Con más de 15 años de experiencia dedicados exclusivamente a la retina y el vítreo, el Dr. Rod combina una habilidad quirúrgica de primer nivel con un profundo compromiso humano, algo que sus más de 170 reseñas de 5 estrellas confirman.
Nuestro enfoque se basa en un servicio integral que te acompaña desde el diagnóstico hasta tu completa recuperación.
- Diagnóstico preciso: Usamos tecnología de punta para obtener una imagen clara y detallada de tu retina, lo que nos permite elegir el desprendimiento de retina tratamiento más efectivo para tu caso particular.
- Plan de tratamiento personalizado: No hay dos ojos iguales. Por eso, diseñamos un plan quirúrgico a tu medida, explicándote las ventajas de cada técnica y por qué una es la mejor opción para ti.
- Seguimiento postoperatorio cercano: La cirugía no termina cuando sales del quirófano. Te ofrecemos un seguimiento riguroso y una línea de comunicación directa vía WhatsApp para resolver cualquier duda que surja durante tu recuperación.
Sabemos que enfrentar un problema de retina genera una enorme incertidumbre. Por eso hemos creado un espacio donde te sentirás seguro, escuchado y en las mejores manos. Nuestro objetivo no es solo reparar tu retina, sino devolverte la calidad de vida y la tranquilidad que te mereces.
Si tú o un ser querido notan síntomas preocupantes o simplemente necesitan una segunda opinión, no esperen. El tiempo es oro. Da el primer paso para recuperar tu visión. Contacta a la Clínica Oftalmológica del Dr. Michael Rod hoy mismo y agenda una consulta de valoración. Estamos aquí para ayudarte a proteger lo más valioso que tienes: tu capacidad de ver el mundo.
Resolvemos tus dudas sobre el tratamiento de desprendimiento de retina
Es completamente normal que un diagnóstico como este genere un montón de preguntas. De hecho, es lo más sano. Para darte la tranquilidad y la claridad que necesitas, hemos reunido las dudas más frecuentes que escuchamos en la consulta y las respondemos de manera directa.
¿La cirugía de retina duele?
Esta suele ser la primera pregunta y la mayor preocupación de todos. La respuesta es simple: no sentirás dolor durante la cirugía. El procedimiento se realiza siempre bajo anestesia, ya sea local (con sedación para que estés totalmente relajado) o general, dependiendo de la complejidad de tu caso.
Una vez que pasa el efecto de la anestesia, es común sentir una ligera molestia, como una sensación de presión o de tener algo en el ojo. Pero no te preocupes, esto se maneja muy bien con analgésicos sencillos y las gotas antiinflamatorias que te indicaremos. El dolor fuerte, simplemente, no es parte de una recuperación normal.
¿Cuánto tiempo tardaré en recuperar la visión?
La recuperación visual es un maratón, no una carrera de velocidad. Es un proceso muy personal que avanza poco a poco, y puede tomar desde varias semanas hasta meses. La calidad final de tu vista depende muchísimo de un factor clave: si la mácula (la zona central de tu retina, responsable de la visión de detalle) se vio afectada antes de la operación.
Si en tu cirugía se usó una burbuja de gas, al principio verás todo extremadamente borroso, casi como si estuvieras mirando a través del agua. Es normal. Conforme esa burbuja se disuelva por sí sola en unas semanas, empezarás a notar cómo todo se aclara. La paciencia es fundamental; el ojo sana por dentro a su propio ritmo.
Hay que ser realistas: el primer objetivo es reparar la anatomía del ojo. La recuperación funcional de la vista viene después. Aunque el camino sea largo, cada semana notarás pequeñas mejoras que te confirmarán que vamos en la dirección correcta.
¿Se puede desprender la retina otra vez?
Afortunadamente, la tasa de éxito de una primera cirugía es altísima, por lo general superior al 90%. Sin embargo, siempre existe un pequeño riesgo de que la retina vuelva a desprenderse. Esto suele pasar cuando se forma tejido cicatricial que jala la retina (una condición que los especialistas llamamos proliferación vitreorretiniana).
Para reducir al mínimo este riesgo, es crucial que sigas al pie de la letra todas las indicaciones postoperatorias, sobre todo las de reposo y postura. Además, las revisiones periódicas son tus mejores aliadas. En ellas podemos detectar cualquier señal de alerta y actuar a tiempo para evitar un nuevo desprendimiento.
¿Cómo puedo prevenir un desprendimiento de retina?
Aunque no todos los desprendimientos se pueden evitar (como los que ocurren por un golpe), si te encuentras en un grupo de riesgo, puedes tomar cartas en el asunto. La prevención es tu mejor estrategia si tienes miopía alta, antecedentes familiares o diabetes.
Las acciones más importantes son estas:
- Revisiones anuales con un oftalmólogo: Un examen de fondo de ojo con la pupila dilatada es la única forma de que tu médico pueda revisar bien la periferia de la retina y detectar desgarros o zonas débiles.
- Reaccionar a tiempo ante las alarmas: Si de repente ves más "moscas volantes", destellos de luz o una sombra que no se quita, ve a urgencias oftalmológicas sin dudarlo.
- Proteger siempre tus ojos: Suena obvio, pero usar gafas de protección al practicar deportes de contacto o hacer trabajos de riesgo puede hacer toda la diferencia.
Detectar un desgarro a tiempo permite sellarlo con láser en el consultorio. Es un procedimiento rápido y sencillo que puede evitar una cirugía compleja y, lo más importante, salvar tu visión.
Tu vista es demasiado valiosa como para dejarla al azar. Si has notado alguno de estos síntomas o simplemente buscas una opinión experta para cuidar tu salud ocular, en la Clínica Oftalmológica del Dr. Michael Rod te estamos esperando. Contamos con la tecnología más avanzada y, sobre todo, con un trato humano que te dará la confianza que necesitas en estos momentos.
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